No es culpa de nadie
Bitácora prohibida
Emilio Olavarrieta
“Prefiero que la gente me odie por ser quien soy a que me ame por lo que no soy”.
-Kurt Cobain
En las últimas décadas, hemos sido testigos de una transformación constante en el panorama musical. Los géneros musicales evolucionan, las modas y tendencias cambian a medida que la sociedad lo hace, teniendo como consecuencia, un popurrí de audiencia que está moldeada para escuchar música nueva y distinta. El rock, aquel género que llegó a dominar el mundo con su enérgica y poderosa voz, parece estar desvaneciéndose en el contexto musical actual, perdiendo por completo su protagonismo, y ¿por qué no?, incluso su esencia.
El rock nació en la década de 1950 y se convirtió en un fenómeno cultural que definió a varias generaciones. Desde “Queen” y “The Beatles” hasta “Bon Jovi” y “Nirvana”, el rock siempre ha tenido un toque orgánico, crudo y poderoso que lo caracteriza del resto, impulsando un sentimiento de rebeldía y mucha emoción . Sin embargo, en la actualidad, el rock ha perdido gran parte de lo que significaba hace años, sin permitirle trascender comercialmente entre las nuevas generaciones, quedando simplemente como una época dorada que al parecer, no regresará jamás.
Una de las razones clave detrás de la disminución del rock en las nuevas generaciones es la evolución de la música popular. La música es un reflejo de la sociedad y la cultura, y en la actualidad, las preferencias de las audiencias están dirigidas hacia géneros como el hip-hop, el pop, reggaetón y electrónica. Estos géneros han incorporado elementos que reflejan la experiencia y estilo de vida de la juventud contemporánea, como la conectividad digital, la diversidad cultural y las preocupaciones sociales. El rock, por otro lado, a menudo se percibe como un género anclado en el pasado, además de que no comparte con las nuevas ideologías, lo que lo hace menos relevante para las nuevas generaciones.
La industria musical ha experimentado un cambio dramático con la llegada de plataformas de “streaming” y redes sociales. La facilidad con la que se puede acceder a una amplia variedad de música en línea ha dado lugar a una mayor fragmentación de las preferencias musicales. En lugar de depender de la radio o la televisión para descubrir música, las personas pueden personalizar sus listas de reproducción y explorar géneros menos convencionales. Esto ha llevado a una mayor diversidad en la música que se consume, por lo tanto, ha afectado la posición dominante del rock, creando una especie de brecha generacional entre el oyente de antaño del género y las nuevas alternativas de escuchar música.
Sin embargo, es importante señalar que aunque el rock en su forma más natural y orgánica está decayendo, no está del todo muerto. Hay bandas contemporáneas que se han encargado de ofrecernos un estilo fresco y mucho más adaptado a la nueva audiencia. Artistas como Arctic Monkeys, Imagine Dragons o Tame Impala, continúan produciendo música de alta calidad que incorpora elementos del rock clásico combinado con la genialidad de la tecnología moderna y las producciones comerciales actuales.
Teniendo en cuenta el contexto anterior, no se puede culpar a las nuevas generaciones por la supuesta desaparición del rock. Se tiene que tener presente que el tiempo no se detiene, por lo tanto, así como la música y las tendencias, tenemos que caminar junto con ellas para no quedar obsoletos. Si bien es natural sentir nostalgia por aquellos tiempos en los que el rock lideraba el mundo con su melodiosa voz, se tiene que tener esa diversidad para poder disfrutar y apreciar el esfuerzo que los nuevos talentos hacen para recrear aquellos años.
Si algo ha enseñado la gloriosa historia del rock, es que es importante la adaptación. El empatizar y preocuparse por los valores de las nuevas generaciones, es crucial para que las grandes listas de éxitos vuelvan a sonar con aquella guitarra eléctrica que tanto alegra. Esto puede incluir la promoción de la diversidad, la incorporación de influencias contemporáneas y la participación activa en las conversaciones culturales y sociales.