Viviendo la Memoria: El Día de Muertos
Diálogos en letras
Nayeli Luna
El Día de Muertos, es una festividad mexicana vinculada a la historia y cultura del país. Va más allá del poder recordar a todos aquellos seres queridos que ya no están con nosotros. Es un homenaje a la vida, una celebración que tiene como temas principales la tradición, la conexión familiar y la alegría que envuelve la dualidad entre la vida y la muerte.
Esta celebración, que tiene lugar del 31 de octubre al 2 de
noviembre, no es un evento triste ni doloroso como algunas personas lo podrían
imaginar. Más bien, es una ocasión en la que se honra a los difuntos con
alegría, colores vivos, sabores, olores exquisitos, y una serie de tradiciones
que nutren el espíritu y reconectan a las familias con sus antepasados.
Orígenes e historia
El Día de Muertos tiene sus raíces en las culturas
prehispánicas, especialmente entre los pueblos mesoamericanos, como los
aztecas, mayas, purépechas y toltecas. Estas civilizaciones tenían festividades
dedicadas a los muertos, mucho antes de la llegada de los colonizadores
europeos.
Tras la llegada de los españoles, la celebración se fusionó
con las tradiciones católicas, dando lugar a la festividad tal como se conoce
hoy en día. Se mezclaron rituales indígenas con festividades cristianas como el
Día de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos.
El Altar de Muertos
Un elemento central del Día de Muertos es el altar que se
instala en los hogares, las escuelas, los lugares de trabajo y en espacios
públicos. Es una manifestación física del amor y el respeto por los seres
queridos fallecidos.
Los altares suelen tener varios niveles que representan el
cielo, la tierra y el inframundo. En cada nivel se colocan distintos elementos simbólicos,
que van desde fotografías de los difuntos, velas, flores, alimentos, agua,
hasta objetos personales.
Las coloridas flores de cempasúchil, conocidas como "flor de muerto", son fundamentales para decorar el altar. Su vibrante color anaranjado y su aroma distintivo, se cree que ayudan a guiar a las almas de regreso a la tierra de los vivos.
Los platillos favoritos de los difuntos se colocan junto a las ofrendas, simbolizando la bienvenida a sus almas para que disfruten de los sabores que solían apreciar en vida.
La Catrina y las calaveras
Una imagen icónica asociada con el Día de Muertos es “la
Catrina”, creada por el grabador mexicano José Guadalupe Posada y bautizada por
el muralista Diego Rivera. Esta figura es una representación satírica de una
dama elegante, con un esqueleto vestido con ropa distinguida y un sombrero. La
Catrina simboliza la igualdad ante la muerte.
Las calaveras, ya sea en forma de dulces de azúcar decorados
o como representaciones artísticas, son parte de esta festividad. Estas
calaveras suelen llevar una leyenda o notas humorísticas que recuerdan a las
personas que aún están vivas que, a pesar de la muerte, la vida continúa y
debemos disfrutarla al máximo.
La evolución y la permanencia del Día de Muertos
A lo largo de los años, el Día de Muertos ha experimentado diversas
evoluciones. Ha dejado de ser una festividad principalmente observada en su país de origen para convertirse en un evento globalmente reconocido. Se han llevado a cabo
desfiles, exposiciones, festivales y eventos temáticos en diversas partes del
mundo, reconociendo y celebrando la tradición mexicana. Incluso, se han
creado películas como “coco” para que más personas conozcan acerca de esta
celebración, así como también la relevancia que tiene en esta cultura.
Los alebrijes, figuras fantásticas y coloridas, han ido integrándose progresivamente en las celebraciones del Día de Muertos en México. Aunque originalmente no eran parte de esta festividad, se han integrado gracias a su relación con la cultura folclórica mexicana. Estas esculturas de seres imaginarios, surgidas en Oaxaca, se han incorporado en los altares y desfiles. Sus formas exóticas y colores vivos simbolizan la vida más allá de la muerte, fusionando la tradición con la creatividad. Además, se consideran elementos que pueden acompañar a los espíritus de los difuntos en su viaje de regreso a la Tierra.
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La UNESCO declaró al Día de Muertos como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2008, reconociendo su importancia y significado cultural.
Esta festividad nos hace recordar que a pesar de la inevitabilidad de la muerte, el amor, los lazos familiares y el recuerdo perduran eternamente. El Día de Muertos no marca una despedida, sino un afectuoso "hasta luego".
